viernes, 29 de agosto de 2014

TEMPESTAD SOBRE WASHINTONG: LA TRASTIENDA DEL PODER


Probablemente, la última gran realización de Otto Preminger, un director de origen austriaco, refugiado en América a la que huyó de las garras del nazismo y que realizó estudios de Derecho en su juventud. Preminger siempre será recordado por la pieza maestra del cine negro “Laura”, aunque su filmografía recoge un buen puñado de películas muy interesantes que no se han visto afectadas por el paso de los años.
En esta obra de 1962 consiguió reunir un reparto excepcional Charles Laughton, Henry Fonda, Walter Pidgeon y Franchot Tone entre otros con el objeto de diseccionar los entresijos del sistema político norteamericano con sus luces y, sobre todo, sombras dando lugar a una esmerada cinta, sostenida en brillantes diálogos y grandes interpretaciones.
 
Sinopsis: Robert Leffingwell (Henry Fonda) un prestigioso intelectual, está a punto de ser propuesto por el presidente de los Estados Unidos (Franchot Tone) para el trascendental cargo de Secretario de Estado. Sin embargo, no va a resultar una tarea fácil: sobre el pasado de Leffingwell pesa la sombra de una presunta pertenencia al Partido Comunista en su juventud, hecho que es utilizado por su archienemigo político, Cooley, (Charles Laughton) un veterano senador de Carolina del Sur para impedir que la cámara de representantes de los Estados de su visto bueno, sin el cual el nombramiento no es posible.
El presidente, ya anciano y enfermo, pone especial celo en conseguir la aprobación del Senado y, de hecho, en principio la habilidad del candidato consigue sortear los baches que sus oponentes ponen en su camino. Sin embargo, Leffingwell confiesa a su mentor que lo que se dice de él es cierto y que en sus años universitarios abrazó la ideología izquierdista. A pesar de todo, nada cambia la intención del mandatario, convencido de la idoneidad del hombre que propone para ese cargo. Las presiones e intrigas políticas se sucederán hasta dar lugar a inesperado desenlace, tras el oscuro suicidio de un senador,,,,,,,,,,,,,
La cualidad más destacada de la película es el análisis del funcionamiento de la política norteamericana, siendo realmente destacable el hecho que una temática tan en principio opuesta al cine de entretenimiento de lugar a una cinta que no aburre en ningún instante y, muy al contrario, engancha por la variedad de subtramas y personajes que pueblan la pantalla.
En el modelo político estadounidense la separación de poderes es un pilar esencial del Estado, de tal forma que está mucho más garantizada que en otros sistemas parlamentarios. El ejecutivo lo lidera un Presidente elegido democráticamente por los votantes, pero sus prerrogativas tiene que lidiar con el legislativo compuesto por un Congreso de representantes y un Senado que actúa como instrumento de representación territorial , cámaras en las que los congresistas y senadores no actúan bajo la disciplina de voto que caracteriza a muchos sistemas políticos, ya que deben su actuación a los ciudadanos que les han elegido. El nombramiento de un puesto de la relevancia del Secretario de Estado (el equivalente de lo aquí sería el Ministro de Asuntos Exteriores) exige la aprobación del Senado y el máximo mandatario debe de conseguir los votos de los senadores, pertenezcan o no a su partido; incluso debe de luchar por el visto bueno de aquellos que pertenecen a su misma ideología, ya que Norteamérica los partidos políticos distan de tener la estructura y funcionamiento que en Europa. Esta circunstancia se repite, por ejemplo, para la firma de tratados internacionales o designación de Jueces del Tribunal Supremo, de esta forma se limita el poder de decisión del presidente como forma de equilibrar y limitar los poderes estatales. En el Derecho Político comparado se pueden apreciar las diferencias entre los sistemas de partidos y cómo el régimen electoral general, marca el devenir de la labor de los políticos.
 
 La película data de 1962, año en el que la guerra fría estaba en pleno auge y la fijación anticomunista en Estados Unidos era todavía muy absorbente tras la “caza de brujas” instigada por el propio Senado a comienzos de los 50. Para cualquier político ser identificado con ideas de izquierda ponía suponer el final de su carrera y no digamos para un aspirante a coordinar la acción exterior del Estado.
La cinta plantea interesantes disyuntivas morales que jalonan la vida política: lucha entre la verdad y la falsedad, las losas de los secretos del pasado, el uso malintencionado de los trapos sucios ajenos para la obtención de beneficios…….se trata de una cinta coral, sin protagonista definido y en la que la proliferación de personajes se encuentra notablemente ensamblada en la narración , sin duda alguna una muestra de la brillantez de Preminger como cineasta. Además, éste siempre se caracterizó por ser un cineasta transgresor, que hizo saltar por los aires en algunas ocasiones los estrictos códigos de censura. Un par de años antes en “Anatomía de un asesinato” trató sin trabas el escabroso tema de la violación y en “Tempestad….” insertó por primera vez en una película importante de la industria una breve escena de un local de ambiente homosexual. Con “El Político” de Rober Rossen se trata de quizá la mejor realización del subgénero político que jamás ofreciese Hollywood.
Pregunta: ¿Un modelo presidencialista con funciones definidas entre Ejecutivo y Legislativo, garantiza mejor la separación de poderes?.¿Debe tener el Presidente manos libres para nombra a gente de sui confianza en cargos decisivos?

martes, 26 de agosto de 2014

KRAMER CONTRA KRAMER: EL DIVORCIO TRAUMÁTICO


       Pocas películas en la historia del cine americano supusieron la sorpresa de esta ya legendaria realización de Robert Benton, puesto que con un argumento extraordinariamente convencional (la crisis matrimonial de una  familia media y la lucha por la custodia del hijo) logró captar la fibra sensible de no pocos espectadores que se vieron reflejados en los personajes de la cinta muy alejados del perfil clásico de héroe o anti-héroe que suelen poblar las pantallas del cine de más allá del Atlántico casi siempre más preocupado por la fantasía que por la realidad. Pero en aquel ya lejano 1979, esta cinta costumbrista logró una gran taquilla y un reconocimiento crítico generalizado.
 
            Sinopsis: Ted Kramer (Dustin Hoffman) es un directivo publicitario entregado en cuerpo y alma a su trabajo. Después de un éxito profesional le espera una desagradable sorpresa al llegar a su casa: su esposa Joanna (Meryl Streep) le comunica que le abandona al sentirse una mala madre y esposa y no soportar más la situación. Totalmente asombrado, Ted, no puede dar crédito a lo que oye, pero la decisión de su cónyuge es firme. Cuando Joanna sale de  casa, el ejecutivo no sólo tiene que afrontar la ruptura de su matrimonio, sino el cuidado de su hijo Billy (Justin Henry), al que, en el fondo, apenas conoce, ya que esa era una labor que su mujer hacía casi en exclusiva.
            Desesperado, Ted, se ve obligado a asumir un papel de padre que le es totalmente ajeno y que le supone un gran esfuerzo, al ser un hombre que ha volcado todas sus fuerzas en el desarrollo de su carrera profesional. Pero poco a poco va conociendo más a su hijo y asumiendo sus labores como padre , sin el apoyo de una mujer alado suyo,  hasta el punto de conseguir con Billy un cariño y complicidad antes desconocidos, pero al mismo tiempo ese nuevo rol provoca que su rendimiento profesional decrezca y la empresa prescinde de sus servicios. Entonces vuelve a aparecer en escena Joanna, que tras superar una profunda crisis personal, se ve con fuerzas para cuidar de Billy y quiere llevárselo a California con ella. Esto desembocará en una batalla judicial entre los progenitores.
            La cinta de Benton supone una extraordinaria radiografía de un matrimonio de familia media puesto que muestra muchos de los problemas cotidianos de la gente: la adicción al trabajo, la influencia de éste en la vida personal por la difícil combinación de ambos, la depresión, el reparto de tareas del hogar, la forma de afrontar la educación de los hijos….todo ello apoyado en un ingenioso guión que presenta un drama sobrio, presentado de forma coherente. y sin estridencias innecesarias y con un excelente reparto que encabeza en Dustin Hoffman más comedido que de costumbre y que logra uno de los mejores trabajos de su carrera profesional.

            Desde el punto de vista jurídico, “Kramer contra Kramer” nos plantea el siempre peliagudo asunto de quién debe quedarse con el hijo/os cuando se produce una separación, un conflicto jurídico enormemente traumático pese a tratarse de un litigio civil. En la película los letrados de ambas partes  tratan de sacar los trapos sucios de ambos cónyuges para convencer al Juez de que sus representados son la mejor opción para el pequeño, siempre la víctima más inocente en este tipo de causas. Por ejemplo el abogado de Joanna saca a relucir el reciente despido de Ted, a raíz sobre todo de no poder compaginar su trabajo con el cuidado de un niño tan pequeño, así como el accidente que Billy sufrió estando a su cargo por un descuido del publicista. Al mismo tiempo el representante del padre, acosa a Joanna con referencias a sus episodios depresivos del pasado, el abandono que hizo de sus funciones como madre o el fracaso de su relación matrimonial para mostrar sus carácter inestable. La decisión judicial final favorece a la madre: como le ha explicado el abogado a Ted, en los casos de niños de corta edad hay un tendencia de los Tribunales a otorgar la custodia a ellas por considerar que el menor puede estar mejor atendido. De nuevo vuelve a jugar la identificación tradicional que la sociedad suele tener de que el varón va a estar más centrado en sus labores profesionales, aunque hay que tener en cuenta que se trata de una película de hace más de 30 años y a fecha de hoy, esa imagen no está ni mucho menos tan clara.
            La conflictividad surgida en los procesos de divorcio ha tratado de ser resuelta por las leyes y la jurisprudencia en los últimos años, sobre todo tendiendo a las transformaciones sociales existentes. Para evitar luchas fratricidas que perjudican ,sobre todo, a los menores se han introducido medidas como la custodia compartida, que suponen la alternancia en la convivencia con el menor que pasará periodos tasados de tiempo con ambos padres para evitar que el conflicto sea tan desagradable. Claro que esta medida no es posible en aquellos casos que se mezclen con denuncias de violencia doméstica o cuando la inestabilidad psíquica de alguno de los padres sea puesta en entredicho. También es compleja de aplicar cuando los divorciados viven en localidades distintas. En cualquier caso, todo el mundo tiene claro que en estos supuestos se debe de tratar evitar el conflicto  en la medida de lo posible, ya que si la guerra judicial se extiende en el tiempo, las consecuencias suelen ser funestas, no digamos si de por medio aparecen denuncias falsas que tienen el objeto de desprestigiar a la otra parte
            Kramer contra Kramer” fue , por lo tanto, una película pionera en su género, un melodrama cotidiano que visto a fecha de hoy puede quizá parecer algo sobrevalorado al obtener nada menos que 5 Oscar de la Academia (película, director, actor, actriz secundaria y guión adaptado) pero al que se le debe hacer justicia al plasmar por primera vez en la pantalla un tema tan escabroso y tan común en las sociedades contemporáneas como la destrucción de la familia tradicional y los daños colaterales que conlleva. A fecha de hoy, esta es una temática muy común en los telefilmes o series incluso del género policiaco, no era así en la época que fue filmada y justo es reconocerle ese mérito.
Pregunta
¿Qué factores deben de tenerse en cuenta a la hora de adjudicar la custodia de un  hijo? Situación económica, dedicación laboral, informes periciales…………

miércoles, 6 de agosto de 2014

LA OTRA CARA DEL CRIMEN: LA CORRUPCIÓN EN LAS ENTRAÑAS DE LA SOCIEDAD


Pocos cineastas contemporáneos, causan tanta discrepancia de criterios en cuanto a la valoración de su filmografía como el norteamericano James Gray, caracterizado por dotar a su obra de unos personajes más elaborados, desde el punto de vista psicológico, que lo que suele ser habitual en el cine actual, con gusto por presentar complejas personalidades que rayan la personalidad neurótica, agrandada por los notorios conflictos personales que sus tramas suelen incluir. “The Yards” fue su segunda realización y en ella iniciaba su extensa colaboración con el actor Joaquin Phoenix, convertido en el rostro emblemático de sus atormentados personajes.

Sinopsis: Tras salir de la cárcel, Leo (Mark Wahlberg), quiere enderezar su vida, para lo que acude a su viejo amigo Willie (Joaquin Phoenix) que en la actualidad trabaja para Frank (James Caan) hombre de negocios, casado con la tía de Leo y que controla la adjudicación de los contratos del trasporte público de Nueva York, mediante el soborno de los políticos encargados de las mismas. Willie, es el hombre que Frank utiliza para el trabajo sucio de pagar a los Concejales y sabotear las instalaciones y maquinaria de las compañías rivales.

Aunque, en un principio, a Leo le ofrecen apuntarse a unos cursos para trabajar como operario, la necesidad de dinero a corto plazo le inclina a seguir los pasos de Willie, que además es el novio de un antiguo amor de juventud de Leo (Charlize Theron). Pero todo se complica cuando en un intento de sabotaje de los vagones de una empresa oponente, Willie asesina al vigilante de seguridad y Leo, se ve obligado a golpear a un policía que le atacaba con saña. El asesinato le es imputado a Leo reconocido por el policía agredido, y  huye sin tener claro en quien puede confiar. Al mismo tiempo, Frank se ve en complicaciones por que la muerte del guardia de seguridad, amenaza con destapar la red de corrupción que ha ido tejiendo durante años, ya que el Concejal que tiene en cartera, teme que la investigación de los hechos descubra la verdadera historia de la gestión del transporte público de la gran ciudad.
Planteada como un denso análisis de personajes y algo lastrada por el aire trascendente que el realizador siempre quiere impregnar a sus cintas, “La otra cara del crimen” incide en uno de los grandes fenómenos de la política contemporánea: la corrupción municipal. Los Ayuntamientos, en la mayoría de las Administraciones Públicas occidentales son los encargados de los servicios más cercanos a los ciudadanos: transporte, recogida de basuras, policía de barrio, bibliotecas públicas, urbanismo….. Como en la mayoría de los países la externalización de los servicios mediante la contratación de empresas ajenas a la Administración, se ha extendido como garantía de unas mejores prestaciones, es evidente que en manos de las autoridades municipales se encuentra el futuro de muchas empresas. Ello ha provocado que numerosos casos de corrupción modernos tengan su origen en el pago de comisiones a las autoridades locales, para la selección de compañías que se ven obligadas a pagar ese peaje si quieren ganar el contrato y seguir subsistiendo en el competitivo mercado. Los mecanismos de burla de la legislación vigente son cada día más sofisticados y suelen incluir concursos públicos con condiciones hechas a imagen y semejanza de la empresa a la que se quiere favorecer, hasta dejar el contrato desierto para luego proceder a la adjudicación directa en favor de alguna entidad, o sacar sólo ciertas partes del contrato, para evitar las formalidades y controles al no superar las cuantías que exigen las mismas.

En “La otra cara del crimen” la corrupción está insertada en las entrañas del sistema: todas las compañías que compiten saben que deben de seguir las reglas juego “extraoficiales” para obtener lo que quieren. La misma, por otra parte, es fomentada desde arriba. El Concejal exige al poderoso hombre de negocios encarnado por James Caan el pago en dinero negro por sus favores. Pero cuando la cosa empieza a complicarse con la muerte del guardia de seguridad, pretende dejar tirado a su benefactor y desentenderse del tema. Frank le amenaza con sacar a la luz todas las transferencias hechas a su favor, con las que , según el, ha podido comprarse su lujosa casa y ante esa amenaza el corrupto político intenta llegar a una solución pactada para todos los implicados. Convence al jefe de la Policía Local para que influya sobre el agente agredido y cambie su testimonio a cambio de una gratificación y pacta continuar con la adjudicación fraudulenta, a cambio de otorgar a otra compañía aspirante el 20 % del precio de los contratos, si no destapa la verdad. En definitiva un sistema de corrupción institucionalizado, aceptado por todos los actores de la función y que pone en evidencia el quebrantamiento de las leyes garantes de la igualdad de todos los ciudadanos ante la Administración.

Todo este sistema salta por los aires cuando, en función de circunstancias personales, el personaje de Leo saca a la luz todos los trapos sucios en el final de la película. Es un ejemplo claro de final moralizante típico del cine americano; pero no es menos cierto que algunos de los casos más famosos de fraudes de ese estilo han salido a la luz por la confesión de alguno de los implicados en el mismo, aunque por motivos menos altruistas: generalmente alguien al que se la dejado fuera del reparto de beneficios o que ha sido descubierto y no quiere que todas las culpas recaigan el él. Parce difícil, dadas las ingentes cantidades de dinero que la contratación pública maneja, que la sombra de la corrupción desaparezca algún día, a lo que hay que añadir el escaso salario que proporcionalmente reciben los políticos en comparación con los altos ejecutivos que ocupan cargos similares en responsabilidad en la empresa privada. En mayor o menor medida, estos dos factores suponen el caldo de cultivo de una de las lacras que más está dañando a las democracias modernas y que no es ajena a casi ninguna de ellas.

Pregunta:
¿Hay forma posible de erradicar totalmente la corrupción, o al menos dejarla en niveles mínimos?. ¿Qué factores la favorecen más? ¿En qué Administraciones y porqué hay mas corrupción?.