Pocos cineastas contemporáneos, causan
tanta discrepancia de criterios en cuanto a la valoración de su filmografía
como el norteamericano James Gray, caracterizado por dotar a su obra de unos
personajes más elaborados, desde el punto de vista psicológico, que lo que suele
ser habitual en el cine actual, con gusto por presentar complejas
personalidades que rayan la personalidad neurótica, agrandada por los notorios
conflictos personales que sus tramas suelen incluir. “The Yards” fue su segunda realización y en ella iniciaba su extensa
colaboración con el actor Joaquin Phoenix, convertido en el rostro emblemático
de sus atormentados personajes.
Sinopsis: Tras salir de la cárcel, Leo
(Mark Wahlberg), quiere enderezar su vida, para lo que acude a su viejo amigo
Willie (Joaquin Phoenix) que en la actualidad trabaja para Frank (James Caan)
hombre de negocios, casado con la tía de Leo y que controla la adjudicación de
los contratos del trasporte público de Nueva York, mediante el soborno de los
políticos encargados de las mismas. Willie, es el hombre que Frank utiliza para
el trabajo sucio de pagar a los Concejales y sabotear las instalaciones y
maquinaria de las compañías rivales.
Aunque, en un principio, a Leo le
ofrecen apuntarse a unos cursos para trabajar como operario, la necesidad de
dinero a corto plazo le inclina a seguir los pasos de Willie, que además es el
novio de un antiguo amor de juventud de Leo (Charlize Theron). Pero todo se
complica cuando en un intento de sabotaje de los vagones de una empresa oponente,
Willie asesina al vigilante de seguridad y Leo, se ve obligado a golpear a un
policía que le atacaba con saña. El asesinato le es imputado a Leo reconocido
por el policía agredido, y huye sin
tener claro en quien puede confiar. Al mismo tiempo, Frank se ve en
complicaciones por que la muerte del guardia de seguridad, amenaza con destapar
la red de corrupción que ha ido tejiendo durante años, ya que el Concejal que
tiene en cartera, teme que la investigación de los hechos descubra la verdadera
historia de la gestión del transporte público de la gran ciudad.
Planteada como un denso análisis de
personajes y algo lastrada por el aire trascendente que el realizador siempre
quiere impregnar a sus cintas, “La otra
cara del crimen” incide en uno de los grandes fenómenos de la política
contemporánea: la corrupción municipal. Los Ayuntamientos, en la mayoría de las
Administraciones Públicas occidentales son los encargados de los servicios más
cercanos a los ciudadanos: transporte, recogida de basuras, policía de barrio,
bibliotecas públicas, urbanismo….. Como en la mayoría de los países la
externalización de los servicios mediante la contratación de empresas ajenas a
la Administración, se ha extendido como garantía de unas mejores prestaciones,
es evidente que en manos de las autoridades municipales se encuentra el futuro
de muchas empresas. Ello ha provocado que numerosos casos de corrupción
modernos tengan su origen en el pago de comisiones a las autoridades locales,
para la selección de compañías que se ven obligadas a pagar ese peaje si
quieren ganar el contrato y seguir subsistiendo en el competitivo mercado. Los mecanismos
de burla de la legislación vigente son cada día más sofisticados y suelen
incluir concursos públicos con condiciones hechas a imagen y semejanza de la
empresa a la que se quiere favorecer, hasta dejar el contrato desierto para
luego proceder a la adjudicación directa en favor de alguna entidad, o sacar
sólo ciertas partes del contrato, para evitar las formalidades y controles al
no superar las cuantías que exigen las mismas.
En “La otra cara del crimen” la
corrupción está insertada en las entrañas del sistema: todas las compañías que
compiten saben que deben de seguir las reglas juego “extraoficiales” para
obtener lo que quieren. La misma, por otra parte, es fomentada desde
arriba. El Concejal exige al poderoso hombre de negocios encarnado por James
Caan el pago en dinero negro por sus favores. Pero cuando la cosa empieza a
complicarse con la muerte del guardia de seguridad, pretende dejar tirado a su
benefactor y desentenderse del tema. Frank le amenaza con sacar a la luz todas
las transferencias hechas a su favor, con las que , según el, ha podido
comprarse su lujosa casa y ante esa amenaza el corrupto político intenta llegar
a una solución pactada para todos los implicados. Convence al jefe de la
Policía Local para que influya sobre el agente agredido y cambie su testimonio a
cambio de una gratificación y pacta continuar con la adjudicación fraudulenta,
a cambio de otorgar a otra compañía aspirante el 20 % del precio de los
contratos, si no destapa la verdad. En definitiva un sistema de corrupción
institucionalizado, aceptado por todos los actores de la función y que pone en
evidencia el quebrantamiento de las leyes garantes de la igualdad de todos los
ciudadanos ante la Administración.
Todo este sistema salta por los aires
cuando, en función de circunstancias personales, el personaje de Leo saca a la
luz todos los trapos sucios en el final de la película. Es un ejemplo claro de
final moralizante típico del cine americano; pero no es menos cierto que
algunos de los casos más famosos de fraudes de ese estilo han salido a la luz
por la confesión de alguno de los implicados en el mismo, aunque por motivos
menos altruistas: generalmente alguien al que se la dejado fuera del reparto de
beneficios o que ha sido descubierto y no quiere que todas las culpas recaigan
el él. Parce difícil, dadas las ingentes cantidades de dinero que la
contratación pública maneja, que la sombra de la corrupción desaparezca algún
día, a lo que hay que añadir el escaso salario que proporcionalmente reciben
los políticos en comparación con los altos ejecutivos que ocupan cargos
similares en responsabilidad en la empresa privada. En mayor o menor medida,
estos dos factores suponen el caldo de cultivo de una de las lacras que más
está dañando a las democracias modernas y que no es ajena a casi ninguna de
ellas.
Pregunta:
¿Hay
forma posible de erradicar totalmente la corrupción, o al menos dejarla en
niveles mínimos?. ¿Qué factores la favorecen más? ¿En qué Administraciones y
porqué hay mas corrupción?.


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