Configurada como una exitosa serie
cinematográfica, la saga de los X-Men sin embargo puede también interpretarse
como una reflexión sobre la integración en la sociedad de las minorías, de
aquellos que cuentan con una peculiaridades que les apartan de los comunes y en
no pocas ocasiones se encuentran con el rechazo generalizado ante el que caben
dos opciones: la búsqueda de la integración, o la lucha frente a la
discriminación.
Basadas en comics de la mítica casa
norteamericana Marvel, en la génesis de la adaptación al cine de X-Men se
encuentra el hecho que su gran impulsor, el director Brian Singer y uno de sus
protagonistas principales , Ian
Mckellen pertenecen a un colectivo “especial” dentro de la sociedad, ya que los
dos han confesado sin cortapisas su homosexualidad. En ocasiones ambos han
declarado que vieron en la historia de esos mutantes con superpoderes que son
rechazados por la raza humana, una analogía clara con la situación del
colectivo gay durante no pocos años y que en función de esa coincidencia
aceptaron el proyecto.
De hecho gran parte de las películas,
más allá de sus tramas de acción y efectos especiales, tienen el trasfondo de
las complicadas relaciones que deben de abordar con los seres humanos normales.
Como dentro de los mutantes se encuadran dos tendencias bien diferenciadas: la
representada por el profesor X (Charles Xavier), un sabio convencido que la
convivencia pacífica es posible y que termina entablando rivalidad con el otro
ala de los mutantes, la representada por Magneto (llamado así por su poderío
sobre los metales) tendente a la destrucción de los humanos como vía de supervivencia
en una guerra sin cuartel declarada y que sólo los ingenuos no quieren asumir;
en casi todas las películas de la saga los mutantes deben de defenderse de los
intentos de destrucción de los humanos que les consideran como un peligro para
su integridad dada su diferencia, e incluso su superioridad de recursos. No en
vano, la difícil convivencia entre razas ha sido uno de los caballos de batalla
más arduos de la historia y el propio Derecho.
Piénsese por ejemplo en los negros en
Norteamérica, que después de la Guerra Civil accedieron en teoría a la plenitud
de derechos civiles y políticos, pero que durante no pocos años fueron
relegados como ciudadanos de segunda categoría, en especial en los estados del
Sur profundo, tal y como reflejaba la ya comentada “Arde Missisipi”. Incluso el Tribunal Supremo de los Estados
Unidos, a finales del siglo XIX llegó a legitimar la segregación racial en
espacios públicos como las escuelas, los baños o los autobuses. No fue hasta 1954,
cuando la Corte Suprema cambió de postura abriendo la vía de la era de los
Derechos Civiles, que se extendieron en los 60. Frente a la discriminación
racial dos tendencias se asentaron en el mundo de color: lo medrada y pacifista
de Martin Luther King, y la reblede y violenta de Malcom-X, no muy distinto de
los reflejado en la saga de los X-Men.
El propio colectivo homosexual ha
recorrido un largo camino para dejar de lado primero la etiqueta de “pecado”
que durante no pocos siglos les ha perseguido y, con posterioridad, el cierto
reconocimiento institucional y legislativo de su condición, manifestado en la
posibilidad, muy polémica, de contraer matrimonio civil u adoptar menores de
edad, reconocido por bastantes estados en la actualidad y que ha dado lugar a
un profundo debate jurídico al respecto. No ha sido infrecuente su reclusión en
barrios identificados con esa condición y has
fechas muy recientes ha sido rara la reivindicación de sus derechos políticos
y civiles, tomando como referencia para ellos cintas como “Mi nombre es Harvey Milk” (2008).
Piénsese también en las dificultades
de los inmigrantes en los países en los que desembarcan en busca de un futuro
mejor y en la historia del pueblo judío, con las terribles represiones que en
no pocas ocasiones a lo largo de la historia ha debido de sufrir. Por eso la
saga de los extraordinarios mutantes puede ser tomada por referencia de uno de
los debates más candentes de la actualidad, y que nunca acaba de ser resuelto
del todo,


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