lunes, 6 de octubre de 2014

LA ISLA MÍNIMA: ESPAÑA PROFUNDA CON LA LEY EN JUEGO


Entre las sorpresas más considerables del reciente cine español, se encuentra esta realización de Alberto Rodríguez, una de las películas más favorablemente valoradas en el  último Festival de Cine de San Sebastián y convertida en un notable éxito de crítica y público
Sinopsis: En la Andalucía de 1980, cuando España se encuentra en pleno proceso de transición hacia de democracia, dos policías Juan (Javier Gutiérrez) y Pedro (Raúl Arévalo), investigan la desaparición de dos hermanas. A medida que avanzan en su pesquisas van llegando a la conclusión que se trata de un asesino en serie cuyas víctimas suelen regirse por el mismo patrón: jóvenes que deseaban abandonar un pueblo atrasado y sin perspectivas de futuro. La investigación sacará a relucir los distintos caracteres de ambos policías, obligados a trabajar juntos, pero con personalidades muy divergentes e ideas políticas enfrentadas.
Sin lugar a dudas lo más destacado y sorprendente de “La Isla Mínima” es su conseguida atmósfera, convertida en casi un personaje más de la película. El agobiante y casi amenazador entorno de la España más profunda y oscura de comienzos de los 80 (quizá algo exagerada en cuanto a su falta de desarrollo) se manifiesta como un elemento esencial dentro de la narración ya que es evidente que el hábitat donde se han cometido los crímenes terminará influyendo en los protagonistas.
Los policías implicados en la invstigación acusan una cierta tirantez inicial que va cediendo a medida que avanza la colaboración entre ambos. Pedro es joven y manifiesta inquietudes democráticas propias de los nuevos tiempos, se nos informa que se encuentra “castigado” por haber escrito un artículo en contra de un General al que ha acusado de “facha”, de tal forma que la película insinúa que en las Fuerzas de Seguridad de aquellos tiempos, seguía mandando la vieja guardia del régimen, incpaz de asumir los nuevos tiempos. Curiosamente, su compañero esconde tras de sí un oscuro pasado como represor de la famosa brigada político-social del régimen de Franco y sobre él se ciñe la duda de haber asesinado a una manifestante universitaria y el ser un terrible represor, de esos que el nuevo sistema rechazaba, pero a los que tenía que acudir por su experiencia y conocimiento del medio delictivo. Lo destacado de esta complicada pareja es que ambos terminan comprendiéndose mutuamente….y enriqueciéndose respecto de sus distintas metodologías de trabajo.
En “La isla Mínima” se pueden percibir elementos esenciales de la criminalidad de contenido sexual: la existencia de criminales en serie, el secuestro de jóvenes, la tortura, la violación, la prostitución…….son temáticas abordadas por no pocos “thrillers”, aunque no muy comunes en la filmografía de género española. Como los dos policías son de escuelas muy distintas, se plantea el viejo dilema de las fuerzas de seguridad: determinar si cualquier método es lícito con tal de descubrir a los autores de tan deleznables crímenes. No es casualidad que la película se sitúa en un año puente entre el fin del régimen franquista y la llegada de la democracia. Los viejos métodos expeditivos de la policía de la dictadura no tienen cabida en un marco constitucional y democrático y, por ende, garantista como era el que se intentaba implantar en la España de esos años. Pero la pareja de policías tiene que luchar contra el silencio de un pueblo que vive atemorizado y en el que pocas personas están dispuestas a hablar,  en muchas ocasiones no hay otra forma de sonsacar la información que acudiendo a la amenaza o el golpeo. La propia relación con el Juez de la zona es conflictiva: en un momento dado les recrimina haber detenido a un sospechoso sin su consentimiento y les advierte que las cosas ya han cambiado, pero momentos mas tarde, Pedro, le acusa de proteger al cacique de la zona, el hombre más poderoso que puede estar implicado en un turbio asunto de explotación sexual.
“La Isa Mínima” es, desde luego, una cinta de intriga muy lograda y notablemente interpretada por actores muy alejados de sus roles habituales, en especial en el ámbito televisivo. Posiblemente plantee una radiografía de un país que trataba de salir de un largo periodo de régimen autoritario, pero del que resultaba difícil desprenderse completamente, en especial por mantener en su estructura social, unos hábitos de los que difícilmente se podían dejar atrás, y sobre todo en lo referente a la falta de desarrollo económico y las perspectivas de futuro, de ausencia de cultura y atraso en las zonas más profundas del campo español. Y supone una radiografía poca benevolente de la condición humana, capaz de los crímenes más atroces que uno pueda imaginarse y contra los que el uso de la coacción casi parece justificado.

Pregunta: ¿Las fuerzas de seguridad deben de reclutar a la gente más válida, con independencia de sus perfiles psicológicos y morales?

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