Entre las sorpresas más considerables
del reciente cine español, se encuentra esta realización de Alberto Rodríguez,
una de las películas más favorablemente valoradas en el último Festival de Cine de San Sebastián y
convertida en un notable éxito de crítica y público
Sinopsis: En la Andalucía de 1980,
cuando España se encuentra en pleno proceso de transición hacia de democracia,
dos policías Juan (Javier Gutiérrez) y Pedro (Raúl Arévalo), investigan la
desaparición de dos hermanas. A medida que avanzan en su pesquisas van llegando
a la conclusión que se trata de un asesino en serie cuyas víctimas suelen
regirse por el mismo patrón: jóvenes que deseaban abandonar un pueblo atrasado
y sin perspectivas de futuro. La investigación sacará a relucir los distintos
caracteres de ambos policías, obligados a trabajar juntos, pero con
personalidades muy divergentes e ideas políticas enfrentadas.
Sin lugar a dudas lo más destacado y
sorprendente de “La Isla Mínima” es su conseguida atmósfera, convertida en casi
un personaje más de la película. El agobiante y casi amenazador entorno de la
España más profunda y oscura de comienzos de los 80 (quizá algo exagerada en
cuanto a su falta de desarrollo) se manifiesta como un elemento esencial dentro
de la narración ya que es evidente que el hábitat donde se han cometido los
crímenes terminará influyendo en los protagonistas.
Los policías implicados en la
invstigación acusan una cierta tirantez inicial que va cediendo a medida que
avanza la colaboración entre ambos. Pedro es joven y manifiesta inquietudes
democráticas propias de los nuevos tiempos, se nos informa que se encuentra
“castigado” por haber escrito un artículo en contra de un General al que ha
acusado de “facha”, de tal forma que la película insinúa que en las Fuerzas de
Seguridad de aquellos tiempos, seguía mandando la vieja guardia del régimen,
incpaz de asumir los nuevos tiempos. Curiosamente, su compañero esconde tras de
sí un oscuro pasado como represor de la famosa brigada político-social del
régimen de Franco y sobre él se ciñe la duda de haber asesinado a una
manifestante universitaria y el ser un terrible represor, de esos que el nuevo
sistema rechazaba, pero a los que tenía que acudir por su experiencia y conocimiento
del medio delictivo. Lo destacado de esta complicada pareja es que ambos
terminan comprendiéndose mutuamente….y enriqueciéndose respecto de sus
distintas metodologías de trabajo.
En “La isla Mínima” se pueden percibir
elementos esenciales de la criminalidad de contenido sexual: la existencia de
criminales en serie, el secuestro de jóvenes, la tortura, la violación, la
prostitución…….son temáticas abordadas por no pocos “thrillers”, aunque no muy
comunes en la filmografía de género española. Como los dos policías son de
escuelas muy distintas, se plantea el viejo dilema de las fuerzas de seguridad:
determinar si cualquier método es lícito con tal de descubrir a los autores de
tan deleznables crímenes. No es casualidad que la película se sitúa en un año
puente entre el fin del régimen franquista y la llegada de la democracia. Los
viejos métodos expeditivos de la policía de la dictadura no tienen cabida en un
marco constitucional y democrático y, por ende, garantista como era el que se
intentaba implantar en la España de esos años. Pero la pareja de policías tiene
que luchar contra el silencio de un pueblo que vive atemorizado y en el que
pocas personas están dispuestas a hablar, en muchas ocasiones no hay otra forma de
sonsacar la información que acudiendo a la amenaza o el golpeo. La propia
relación con el Juez de la zona es conflictiva: en un momento dado les
recrimina haber detenido a un sospechoso sin su consentimiento y les advierte
que las cosas ya han cambiado, pero momentos mas tarde, Pedro, le acusa de
proteger al cacique de la zona, el hombre más poderoso que puede estar
implicado en un turbio asunto de explotación sexual.
“La Isa Mínima” es, desde luego, una
cinta de intriga muy lograda y notablemente interpretada por actores muy
alejados de sus roles habituales, en especial en el ámbito televisivo.
Posiblemente plantee una radiografía de un país que trataba de salir de un
largo periodo de régimen autoritario, pero del que resultaba difícil
desprenderse completamente, en especial por mantener en su estructura social,
unos hábitos de los que difícilmente se podían dejar atrás, y sobre todo en lo
referente a la falta de desarrollo económico y las perspectivas de futuro, de
ausencia de cultura y atraso en las zonas más profundas del campo español. Y
supone una radiografía poca benevolente de la condición humana, capaz de los
crímenes más atroces que uno pueda imaginarse y contra los que el uso de la
coacción casi parece justificado.
Pregunta:
¿Las fuerzas de seguridad deben de reclutar a la gente más válida, con
independencia de sus perfiles psicológicos y morales?


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