lunes, 10 de noviembre de 2014

EL GRAN COMBATE DE MUHAMMAD ALÍ: LA OBJECIÓN DE CONCIENCIA

Dramatización de uno de los procesos judiciales más controvertidos de la historia judicial de los Estados Unidos, destacado por afectar al que quizá era el deportista americano más famoso del momento, Cassius Clay, boxeador legendario que con su conversión al Islam pasó a llamarse Muhammad Alí y que protagonizó un escándalo sonado al negarse a combatir en la guerra del Vietnam por motivos de conciencia. La cinta, producida por la prestigiosa cadena de televisión HBO, refleja las deliberaciones del Tribunal Supremo de los Estados Unidos respecto de un litigio que concentró la atención de toda la nación.

Sinopsis: En 1971, la demanda del boxeador Muhammad Alí, instando su absolución por su negativa a ser reclutado para la guerra del Vietnam que le acarreado pena de prisión y privación de su título mundial, llega a la Corte Suprema presidida por el conservador Magistrado, Warren E Burger (Frank Langella). Es una época convulsa para la nación que preside Richard Nixon y la postura del Presidente del Supremo es que el órgano debe de mostrar la mayor unidad posible, algo difícil de lograr por la existencia de Jueces de diversa ideología. El deportista alega la objeción de conciencia como excusa para no combatir contra una nación que según él, no le ha hecho nada ni a su persona ni al islam que invoca.
En un principio la demanda de Alí es rechazada, pero en el equipo de colaboradores del Juez Harlan (Cristopher Plummer), también de adscripción conservadora, entra un joven abogado, Kevin Connolly (Benjamin Walker), que estudia con detenimiento el caso y entabla una lucha personal para que su jefe directo cambie de postura. Harlan es la pieza clave en el Supremo ya que supone el principal apoyo del Presidente para mantener la mayoría conservadora en el mismo. El estado de salud del Juez es muy delicado y su posición ante el caso le hace replantarse muchas de sus convicciones.
El eje central del debate jurídico que preside la película es determinar si la oposición al reclutamiento de Alí cumple con los requisitos establecidos por la jurisprudencia para aceptar la objeción de conciencia de cara a participar en una guerra que son: 1) oponerse a cualquier tipo de guerra, 2) que el origen de la oposición sea la educación religiosa y las creencias, 3) demostrar que la objeción es sincera. Como sucede en otras muchas ocasiones se plantea también la circunstancia que el implicado es una figura nacional, en este caso deportiva. Negarle el derecho a discutir el caso, podía suponer una mala imagen para el Tribunal, ya que el deportista es frecuentemente entrevistado en cadenas de televisión donde proclama a los cuatro vientos su inocencia y el derecho a no combatir conforme a sus creencias. Además, se produce la clásica controversia de estos casos: el sector más conservador quiere archivar la causa y el liberal es partidario de su enjuiciamiento. En el trasfondo late la propia posición del pueblo americano sobre la guerra del Vietnam, ya cuestionada fuertemente por sectores pacifistas en 1971 y que suponía un auténtico quiebro de cabeza para el Presidente  Nixon.
¿Qué puede suceder si el boxeador es indultado?. Supondría un precedente peligroso ya que otros muchos jóvenes norteamericanos no han podido oponerse a su reclutamiento forzoso y parecería dar una imagen de trato privilegiado a una figura mediática del momento. Al mismo tiempo, el Gobierno de los Estados Unidos reprocha al objetor que, conforme a las enseñanzas del Corán sí estaría dispuesto a luchar en la denominada “guerra santa”, en especial si afectase a la comunidad afroamericana. Así que la objeción es “selectiva”: sólo se opone a participar en una guerra promovida por el hombre banco, de tal forma que los requisitos del auténtico objetor (oponerse a cualquier guerra por convicción religiosa) no se cumplen y de hecho en primera instancia el Tribunal está orientado a desestimar su demanda con ese fundamento.

El caso da un giro cuando el asistente del Magistrado Harlan, encuentra un precedente relacionado con la secta de los testigos de Jeová en el que se les declaró objetores de conciencia ya que su religión les impedía participar en cualquier guerra que no fuera ordenada por su Dios. Por analogía Alí no podría participar en ningún conflicto bélico que no fuese expresamente avalada por su profeta, Alá. El veterano juzgador decide cambiar su posición, de tal forma que la mayoría conservadora en el órgano judicial queda neutralizada. En una discusión con un enfurecido Presidente Harlan declara que “Este tribunal es un órgano permanente en el tiempo, respeta la constitución y media entre ella y los conflictos cotidianos”. La obsesión del máximo encargado del Supremo es que el mismo muestre unidad y de esta forma, la nación sea consciente de la postura del poder judicial sobre un asunto de tanto calado.
Con un reparto excepcional, y el adecuado uso de imágenes documentales insertadas hábilmente en la narración, de tal forma que el legendario púgil se convierte en un personaje más de la trama aún sin ser caracterizado por ningún actor, “El Gran combate de……” vuelve a demostrar la pujanza actual del medio televisivo, capaz de atraer a un realizador muy prestigioso como Stepehen Fears, con una larga carrera de éxitos cinematográficas como “Las Amistades Peligrosas” o “La Reina” así como un elenco de intérpretes de primer nivel. Es una película intensa y emotiva capaz de hacer las delicias de todos los aficionados al derecho en general y a los conflictos constitucionales en particular
Pregunta: ¿La objeción de conciencia en todos los ámbitos, debe de ser claramente delimitada para evitar abusos en su uso?



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