Dramatización de uno de los procesos
judiciales más controvertidos de la historia judicial de los Estados Unidos,
destacado por afectar al que quizá era el deportista americano más famoso del
momento, Cassius Clay, boxeador legendario que con su conversión al Islam pasó
a llamarse Muhammad Alí y que protagonizó un escándalo sonado al negarse a
combatir en la guerra del Vietnam por motivos de conciencia. La cinta,
producida por la prestigiosa cadena de televisión HBO, refleja las
deliberaciones del Tribunal Supremo de los Estados Unidos respecto de un
litigio que concentró la atención de toda la nación.
Sinopsis: En 1971, la demanda del
boxeador Muhammad Alí, instando su absolución por su negativa a ser reclutado
para la guerra del Vietnam que le acarreado pena de prisión y privación de su
título mundial, llega a la Corte Suprema presidida por el conservador
Magistrado, Warren E Burger (Frank Langella). Es una época convulsa para la
nación que preside Richard Nixon y la postura del Presidente del Supremo es que
el órgano debe de mostrar la mayor unidad posible, algo difícil de lograr por
la existencia de Jueces de diversa ideología. El deportista alega la objeción
de conciencia como excusa para no combatir contra una nación que según él, no
le ha hecho nada ni a su persona ni al islam que invoca.
En un principio la demanda de Alí es
rechazada, pero en el equipo de colaboradores del Juez Harlan (Cristopher
Plummer), también de adscripción conservadora, entra un joven abogado, Kevin
Connolly (Benjamin Walker), que estudia con detenimiento el caso y entabla una
lucha personal para que su jefe directo cambie de postura. Harlan es la pieza
clave en el Supremo ya que supone el principal apoyo del Presidente para
mantener la mayoría conservadora en el mismo. El estado de salud del Juez es
muy delicado y su posición ante el caso le hace replantarse muchas de sus
convicciones.
El eje central del debate jurídico que
preside la película es determinar si la oposición al reclutamiento de Alí
cumple con los requisitos establecidos por la jurisprudencia para aceptar la
objeción de conciencia de cara a participar en una guerra que son: 1) oponerse
a cualquier tipo de guerra, 2) que el origen de la oposición sea la educación
religiosa y las creencias, 3) demostrar que la objeción es sincera. Como sucede
en otras muchas ocasiones se plantea también la circunstancia que el implicado
es una figura nacional, en este caso deportiva. Negarle el derecho a discutir
el caso, podía suponer una mala imagen para el Tribunal, ya que el deportista
es frecuentemente entrevistado en cadenas de televisión donde proclama a los
cuatro vientos su inocencia y el derecho a no combatir conforme a sus
creencias. Además, se produce la clásica controversia de estos casos: el sector
más conservador quiere archivar la causa y el liberal es partidario de su
enjuiciamiento. En el trasfondo late la propia posición del pueblo americano
sobre la guerra del Vietnam, ya cuestionada fuertemente por sectores pacifistas
en 1971 y que suponía un auténtico quiebro de cabeza para el Presidente Nixon.
¿Qué puede suceder si el boxeador es
indultado?. Supondría un precedente peligroso ya que otros muchos jóvenes
norteamericanos no han podido oponerse a su reclutamiento forzoso y parecería
dar una imagen de trato privilegiado a una figura mediática del momento. Al
mismo tiempo, el Gobierno de los Estados Unidos reprocha al objetor que,
conforme a las enseñanzas del Corán sí estaría dispuesto a luchar en la
denominada “guerra santa”, en especial si afectase a la comunidad afroamericana.
Así que la objeción es “selectiva”: sólo se opone a participar en una guerra
promovida por el hombre banco, de tal forma que los requisitos del auténtico
objetor (oponerse a cualquier guerra por convicción religiosa) no se cumplen y
de hecho en primera instancia el Tribunal está orientado a desestimar su
demanda con ese fundamento.
El caso da un giro cuando el asistente
del Magistrado Harlan, encuentra un precedente relacionado con la secta de los
testigos de Jeová en el que se les declaró objetores de conciencia ya que su
religión les impedía participar en cualquier guerra que no fuera ordenada por
su Dios. Por analogía Alí no podría participar en ningún conflicto bélico que
no fuese expresamente avalada por su profeta, Alá. El veterano juzgador decide
cambiar su posición, de tal forma que la mayoría conservadora en el órgano
judicial queda neutralizada. En una discusión con un enfurecido Presidente
Harlan declara que “Este tribunal es un
órgano permanente en el tiempo, respeta la constitución y media entre ella y
los conflictos cotidianos”. La obsesión del máximo encargado del Supremo es
que el mismo muestre unidad y de esta forma, la nación sea consciente de la
postura del poder judicial sobre un asunto de tanto calado.
Con un reparto excepcional, y el
adecuado uso de imágenes documentales insertadas hábilmente en la narración, de
tal forma que el legendario púgil se convierte en un personaje más de la trama
aún sin ser caracterizado por ningún actor, “El Gran combate de……” vuelve a
demostrar la pujanza actual del medio televisivo, capaz de atraer a un
realizador muy prestigioso como Stepehen Fears, con una larga carrera de éxitos
cinematográficas como “Las Amistades
Peligrosas” o “La Reina” así como
un elenco de intérpretes de primer nivel. Es una película intensa y emotiva
capaz de hacer las delicias de todos los aficionados al derecho en general y a
los conflictos constitucionales en particular
Pregunta:
¿La objeción de conciencia en todos los ámbitos, debe de ser claramente
delimitada para evitar abusos en su uso?


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