sábado, 10 de mayo de 2014

EL MISTERIO VON BULOW: LA LABOR DEL ABOGADO

Interesantísima cinta judicial que resulta destacable por tratarse de uno de los mejores retratos que el mundo del cine ha hecho de la labor de un abogado defensor. Al contrario que la mayoría de películas del género, que señalan a los letrados como incesantes buscadores de grandes argumentos y pruebas imposibles, esta cinta del no muy conocido Barbet Schoreder, disecciona de forma muy eficiente la elaboración de una teoría jurídica que logra desmontar una condena por homicidio.
La singularidad de “El Misterio……”se encuentra en que se trata de un caso real que conmocionó a la alta sociedad neoyorkina a comienzos de los 80 cuando el aristócrata europeo Klaus Von Bulow fue acusado de provocar la muerte de su riquísima mujer Sunny y tras una apelación presentada por el `prestigioso penalista Alan Dershowuitz, se liberó de la condena impuesta en primera instancia. El letrado y profesor universitario recogió sus experiencias del proceso en el libro “Reversal of Fortune”, que en 1990 sería la base de esta producción, gracias a la cual el británico Jeremy Irons ganó el Oscar al mejor actor de ese año.

Sinopsis: En el Nueva York de 1980 la acaudalada Sunny Von Boluw (Glenn Close), está en esta vegetativo por dos ataques casi consecutivos. Los hijos de la infeliz millonaria sospechan que su padrastro Klaus (Jeremy Irons), un elegante aristócrata europeo, aunque en realidad carente de fortuna personal, puede ser el responsable de su situación, sobre todo a raíz del descubrimiento de una jeringuilla con insulina, en el baño de la víctima, algo sospechoso teniendo en cuenta que Sunny no era diabética. A través de una investigación privada se descubren una serie de indicio que hacen nacer la sospecha que el marido de la millonaria pudo ir provocando progresivamente el deterioro de su mujer, de carácter depresivo y adicta a los fármacos. Además desde hace tiempo Von Bulow tenía una amante, Andrea, que le presionaba para dejar a su mujer y casarse con ella.
Acusado formalmente el aristócrata es condenado por homicidio premeditado y, a instancias de su amante, decide contrata los servicios de Alan Dershowuitz (Ron Silver) un penalista de origen judío cuyo carácter se sitúa en las antípodas de su cliente, pero a pesar de la antipatía personal entre ambos, el letrado decide aceptar el caso por dos motivos: los honorarios que le cobrará al aristócrata le permitirán llevar casos más altruistas de forma gratuita, y el asunto es un desafío a su capacidad como abogado dada su dificultad, ya que la sociedad ha condenado de antemano a Von Bulow, y además Dershowuitz acaba de vivir un fracaso profesional importante tras no ser capaz de salvar a dos muchachos de color de la condena por asesinato.
La película sitúa la acción en dos planos distintos: la relación entre Sunny y Von Bulow, estructurada a través de diversos flash-backs  y la labor del abogado defensor en búsqueda de la apelación perfecta. Un aspecto destacado es que en ningún momento se muestra un juicio de valor sobre la culpabilidad o inocencia del acusado. Dershowuitz y su equipo, formado por estudiantes de la universidad donde da clases, parten de la base que su enfoque del caso debe ser completamente aséptico y deben de centrarse en los errores formales cometidos por la acusación para desmontar el veredicto de culpabilidad. No se trata pues de demostrar que Von Bulow es inocente, sino que el estado ha utilizado mecanismos poco sólidos para acusarle y condenarlo. En definitiva el sistema legal es un todo coherente y sistemático que no aspira a buscar la verdad sobre los hechos, sino a enjuiciarlos de forma objetiva respetando siempre el principio esencial que cualquier fisura en la acusación debe dar lugar a la absolución del sospechoso. Von Bulow ha sido condenado con pruebas circunstanciales: nadie le ha visto inyectar insulina a su mujer, por lo que no existe la certeza que lo hiciese él. En su contra se encuentra el hecho de que un poderoso móvil le podía dar la motivación para el crimen; la muerte de su mujer le suponía nada menos que 14 millones de dólares. Además en los últimos tiempos su convivencia matrimonial se había convertido en un infierno por las continuas infidelidades de Klaus; las ventajas que traía consigo la muerte de su cónyuge eran claras.

De sus largas conversaciones con su defendido Dershowuitz llega a la conclusión que debe de  trabajar sobre la base de una teoría que rebata la acusación: fue la propia víctima la quien, hastiada por su fracaso matrimonial y su infelicidad insuperable se provocó su coma mediante las inyecciones de insulina y el consumo de pastillas. Cómo nadie fue testigo de los hechos salvo los propios implicados, la presentación de un argumento coherente en la apelación es el punto de partida para que esta prospere. Pero al letrado le queda por superar un escollo, de conformidad con las normas procesales no es posible introducir hechos nuevos en la apelación, en este caso los intentos de suicidio, ni impugnar la veracidad pruebas médicas, pero su equipo de colaboradores encuentra un precedente jurisprudencial que avala esa posibilidad siempre y cuando esos hecho permitan sostener una teoría que se oponga a la de la acusación y siembre la duda en el tribunal, cosa que al final consigue. De nuevo las peculiaridades del derecho anglosajón, y la importancia esencial de la costumbre y los precedentes en el mismo, aparece en una producción cinematográfica norteamericana. Por lo tanto la película muestra de forma precisa una construcción de una argumentación jurídica sólida, apoyada en los testimonios del acusado, los hechos conocidos y los precedentes judiciales; una magnifica clase de derecho práctico entrelazada con el drama personal de un matrimonio roto.
Al final de la cinta, cuando la victoria judicial del aristócrata le ha salvado de la cárcel, el incisivo profesor le espeta una frase muy reveladora. “Jurídicamente ha sido un gran éxito, moralmente se encuentra usted sólo”. Es una frase muy reveladora de la ideología de la película: la verdad sólo pertenece a aquellos que estuvieron presentes en el drama, pero el enjuiciamiento de la misma debe dejar de lado las especulaciones. Aunque el abogado no sienta simpatía por su cliente, y aún más, pese a que puede ser culpable, eso es algo que no debe influenciar en su labor como experto en leyes.
Pregunta:

¿Los sistemas legales aspiran a descubrir la verdad o a dar una solución coherente a los litigios que se les plantean?

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